Pluie Gris

No puedo dormir, leí el libro que me comienza a dar respuestas. Para qué funciona crecer y creer. Los adultos nos ahorrarían tiempo si fueran honestos con nosotros desde niños. Se evitarían el tener que pasar por un proceso extenso de imágenes inocuas. Para qué mentir, de qué sirve crear un mundo que al final no existirá.  Por qué se figuran expectativas, qué sentido tiene repetir patrones.

Escucho la lluvia por mi ventana, por  mi monitor, la mezcla dolorosa y deliciosa de un piano, de una guitarra, de una voz desgarrada, de letras que pinchan mi corazón y cada pedacito de mi piel. ¿Qué función tienen las sonrisas en mi rostro cuando vienen de ilusiones inventadas solo por mí? No me importa escribir así, no me molesta decir que anhelo tantas cosas  esta madrugada. Pierdo la razón cada momento, a ti no te pasa igual. Cómo pueden la ira, la tristeza y la alegría armonizar todas y pasar de una a otra;  cómo puedes sentir todo eso a la vez por una persona.

Pongo mis pies en la pared mientras escribo, me da una perspectiva distinta de lo que siento en ese momento. La oscuridad y la música no me cansan, por el contrario, me vuelven mas poseída y un tanto mas loca. Ella me acompaña, no me deja sola nunca, porque detesto en ocasiones estar sola con pensamientos que hacen daño. La música, siempre está preparada para tomarme, para tocar mi alma y vibrar en mi.

Después de una breve pausa, mis ojos comienzan a sentir el cansancio. Dormir para olvidar, pero  al dormir sueño y si sueño  te recuerdo. No mueras.  Lluvia, temblor, grises.

Music, love, and loneliness

I don’t care if it takes me all night.

Cuando la vida pierde instantes, cuando los momentos se vuelven dolorosos, no hace falta, reconoces cuando el alma deja de pronto tu cuerpo, distingues las partes de tu rostro que se entumen; como los ojos se pierden en el infinito.  Memories of you.

 The fear of the night keeps you awake, but the impulse night keeps me safe.

Don’t hurt.

 Travel.

Love… don’t be afraid.

Make music. 

Stay tuned.

Anómala

Me quedé sorprendida, tal vez anonada. Ella me contó este relato, acerca de una nena, quién había sido concebida con amor pero quién había nacido con una particularidad: era una niña imperfecta. Era tan imperfecta que la pequeña misma se atrevía a decir que ella pensaba sola; tan imperfecta que se preguntaba el origen de las cosas, de su propia inteligencia, de los asentamientos y espacios en donde ocurrió la historia, las leyendas, los mitos; quién era y por qué existía en ese mundo. Inadaptada, con una belleza que nadie entendía, rara para otros, hermosa imperfecta. Todos sabían que era uno de los seres más agraciados, exquisitos y refinados de la creación, todos menos los humanos. Y de esta manera, ella continuaba este relato, y yo, sintiéndolo como un pasaje perpetuo, seguía escuchando con atención; la manera de rememorar los hechos, las desventuras y los sucesos dolorosos, detalles, lágrimas, sonrisas, seriedad, todo conformando el yo entero de la niña, conjugado sin sabores. Al final ella me descubrió; ella me hizó ver que la niña era sabia además de imperfecta, que nadie la querría tanto como ella lo hacía, que jamás podría ser tan amada por el hecho de ser imperfecta; cosa que mi narradora pudiera explicar mejor que yo, sobre sus emociones al contarme. Ella reiteró volteando hacía mi y dijo: -Aunque pase el tiempo, yo no la olvido ni dejo de pensar; siempre me acompaña su recuerdo y su carita y me llena de felicidad. La amo tanto, que para mi ella es la hija más imperfecta que yo fabrique con todo mi amor. Que no quiera ser normal ni perfecta, yo la sigo amando igual. Para mi, mi hija sigue siendo mi amor y felicidad, como sea, contribuí para que hoy sea la mujer más imperfecta que es y no me arrepiento.- Nos despedimos y sin poder yo contener las lágrimas y ella orgullosa, contenta, tranquila, por que tiene una hija así… una hija como yo.